España se sitúa como el país europeo más afectado por este tipo de robos, por delante de Países Bajos, Alemania, Francia, Portugal e Italia.
Las redes criminales especializadas en el robo de mercancías están perfeccionando sus métodos de actuación y utilizan cada vez con mayor frecuencia las bolsas de carga para hacerse pasar por empresas de transporte legítimas. Esta modalidad de fraude, basada en la suplantación de identidad, ya afecta a España y a otros países europeos, siendo nuestro país el más afectado por este tipo de robos.
MODUS OPERANDI
Las técnicas empleadas por estas redes son cada vez más sofisticadas. Entre las prácticas detectadas destaca la modificación prácticamente imperceptible de las direcciones de correo electrónico corporativas.
Los delincuentes tratan de trasladar la negociación y la coordinación del servicio a WhatsApp, teléfonos móviles u otros canales externos, donde resulta más difícil comprobar la identidad de la empresa que se pone en contacto con el profesional.
Es importante tener en cuenta y que levante sospechas la aceptación inmediata de una tarifa sin negociación o una disponibilidad aparentemente inusual de vehículos en momentos en los que existe leve oferta de transporte.
A estos indicios se suman dos prácticas que pueden facilitar el fraude: confiar únicamente en documentación enviada en PDF, susceptible de ser manipulada, y aceptar cambios de matrícula de última hora sin realizar una comprobación adicional.
RECOMENDACIONES
Con el fin de evitar ser víctima de estas mafias, resulta conveniente llamar al número fijo de la empresa de transporte, no así al móvil que hayan podido darnos a última hora. También resulta adecuado comprobar que la dirección de correo electrónico coincide exactamente con la registrada en la bolsa de carga y con la que figura en los canales oficiales de la empresa. Obtener referencias comerciales de compañeros o personas que hayan podido trabajar con esas empresas, es otro de los puntos a tener presente.
Las autoridades insisten en la importancia de denunciar cualquier intento de fraude. La denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil no solo permite dejar constancia de la exposición de los datos, sino que sirve como prueba en caso de que se produzcan contratos fraudulentos en el futuro.
La reclamación posterior resulta especialmente compleja.
El mayor problema viene al intentar recuperar la mercancía o reclamar las pérdidas, ya que se convierte en un proceso complicado, pues las sociedades actúan en muchas ocasiones utilizando empresas insolventes o desaparecen rápidamente después de ejecutar la operación.
A esta dificultad se añade que las condiciones de algunas bolsas de carga pueden establecer cláusulas de jurisdicción que obliguen a resolver determinadas disputas ante tribunales extranjeros, lo que incrementa los costes y la complejidad de las reclamaciones.
Por ello, la prevención durante la contratación es la principal herramienta para combatir esta modalidad de delincuencia. La comprobación de la identidad real del transportista en todos los puntos de carga y descarga, antes de que el vehículo acceda a las instalaciones del cargador, es de gran relevancia pues se está utilizando una ingeniería cada vez más sofisticada.